202 La desnudez y el miedo

Ahora que estoy yendo a la alberca observo como hay muchas personas que usan camiseta para entrar en ella, se me hace muy curioso, será que porque vengo de una familia donde la desnudez era normal, mis hermanas se desvestían delante de mi y yo igual.

Para nosotros era de lo más normal del mundo ver nuestros cuerpos desnudos, nada que ocultar, pero eso no era generalizado, mis padres eran muy “pudorosos” y todo el tiempo regañaban a mis hermanas porque se “paseaban desnudas” por la casa, aun así mis hermanas hacían caso omiso a los comentarios de ellos.

Después de muchos años considero que eso es algo que me ayudó mucho, el aceptarme tal y como soy, entender que mi cuerpo es grandioso tal cual es y ver el de los demás de la misma manera, entender que todos somos diferentes y bellos de la forma que seamos, me siento muy feliz de haber crecido en ese ambiente sano y libre de prejuicios, por eso ver a las personas ocultarse detrás de una camiseta en la alberca se me hace “curioso”.

Así que mientras tranquilamente disfrutaba de la alberca me preguntaba ¿Qué es lo que nos asusta verdaderamente de la desnudez? ¿Por qué nos da vergüenza mostrar nuestro cuerpo o una parte del mismo? ¿Pensaremos acaso que los demás nos rechazarán por como nos vemos? ¿Acaso seremos tan poco parecidos a los modelos que anuncian las marcas reconocidas?. Eso me recuerda a una frase de Cindy Crawford diciendo, me gustaría parecerme a esa Cindy Crawford de la revista.

Y la realidad es que buscamos cada vez más irrealidad, o queremos llenar ciertos parámetros establecidos por esas marcas comerciales donde el modelo de perfección está completamente fuera del alcance de cualquier persona normal.

Eso sucede también en otras situaciones de nuestra vida, por ejemplo, cuando a alguien le preguntas por su sueldo, nadie quiere decirlo abiertamente, como si fuera un tabú, y en otros ámbitos el hablar de la familia, amistades, gustos o preferencias, suelen ser de igual forma temas delicados.

Considero que el miedo al hablar de algo es porque definitivamente tenemos algún asunto pendiente con eso, si evitas mostrar tu cuerpo es porque te consideras muy por debajo de los estándares sociales de delgadez, pelo, color o patrón estético requerido.

Cuando evitamos hablar de nuestro salario creo que pueden ser dos cosas, es demasiado bajo para los estándares que alguien te indicó que a tu edad, puesto, posición, etc. deberías ganar, o bien, demasiado alto que lo sientes ofensivo hacia los demás por lo poco que haces. Algunos más dicen que con los secuestros es mejor evitar mencionar esos temas, sigue siendo un miedo definitivamente.

Esto me remonta a la historia de Adán y Eva, cuando después de comer del fruto prohibido, se descubren desnudos, en esta parte yo entiendo que su vergüenza poco tiene que ver con sus cuerpos desnudos, o el descubrirse sin ropa, tiene más que ver con los prejuicios que se generan al respecto, las críticas que surgen al encontrar “los defectos” del otro, y volvemos a lo mismo, son convencionalismos que ellos crearon, antes y en ese momento seguían siendo perfectos, las críticas los hicieron prejuiciosos, separándolos de si mismos.

Ese creo que es el punto clave, la separación, en el momento en que critico a la otra persona me separo de ella, en el momento que emito juicios generados por mi propia oscuridad o aprensión, en ese momento me separo del otro, y mi vida se vuelve miserable, ya que además de incomodar a la otra persona me incomodo a mi mismo y me vuelvo objeto de las críticas que emito por mi cuenta, por eso parafraseando a Dale Carnegie, comprendo porque tanto tememos a la crítica como anhelamos el elogio.

Y retomando lo de un milagro cotidiano anterior, mientras tengamos amor propio nada de los demás nos parecerá vergonzoso o malo y de igual forma cualquier tipo de crítica o juicio será irrelevante para nosotros porque nuestro deseo de aceptación se ve cumplido al ser aceptados por la persona más importante sobre la faz de la tierra, yo mismo.

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