219 El fracaso es inexistente

Hay una gran diferencia entre el fracaso y una derrota temporal, pero de alguna manera la forma dramática de algunas personas les hace pensar que todo está perdido, a veces eso nos contagia y pensamos exactamente así. Creemos que porque algo salió mal en una ocasión siempre saldrá mal, así que evitamos intentarlo de nuevo, claro, esa es una forma muy cómoda de quedarnos tranquilos sin aventurarnos a lograr más.

Para mí las ventas es un área donde este principio se aplica en demasía porque al ir con un prospecto de cliente (más en la prospección en frío que llegas sin conocer a nadie sólo con tu fuerza de voluntad) y un producto en el cual crees que le puede servir. Es bien sabido que 9 de cada 10 te dirán “no gracias”, pero sabes que ese 1 estará en algún comercio o casa de tantas que estás visitando. Ese 10% te alienta dar lo mejor de ti.

Una vez recuerdo que llegué con un prospecto de cliente así de esa forma, diciendo, hola buenos días, busco al encargado (totalmente en frío), unas personas me indican que era un señor en la esquina, al acercarme y decir, mi nombre es… sin dejarme terminar me pregunta, ¿qué es lo que vendes y en cuánto? La verdad titubee mucho pero le pude decir lo que vendía, de nueva cuenta a penas concluía cuando me dijo, muy bien, déjame la información y luego te llamo, quise comentar algo más y me interrumpió abruptamente, estoy muy ocupado luego te llamo.

Me sentí extremadamente intimidado, salí de ese lugar sintiéndome que había hecho todo lo incorrecto, yo que enseño a otras personas a vender, que doy cursos de seguridad y de como enfrentar a este tipo de clientes, ahora en esta situación me sentía perdido, tanto como en otra ocasión cuando una persona me dijo, ¿qué no leíste en la puerta?, “no se aceptan vendedores ambulantes“. Me sentí arrojado y pisoteado.

Aunque un buen vendedor sabe que esas son derrotas temporales, porque lo que uno quita el otro lo otorga, así que con la primera persona que por lo menos me dijo que él me llamaría y se quedó con la información, decidí darle una segunda oportunidad, todos la merecemos, ¿verdad?. Así que un día por la tarde esperé a que casi estuviera cerrando el negocio y como si nada llegué “de pasada”, el señor al verme se sorprendió que llegara con tanta naturalidad, le saludara y le preguntara por el negocio.

Al principio como comento, se sorprendió pero después me preguntó, ¿qué me estabas vendiendo? y le dije, bueno, hoy nada, sólo pasaba por aquí y quise saludarle, pero entiendo que esté casi de salida, puedo venir en otro momento, pero el señor ahora más tranquilo me dijo, no te preocupes, ahora tengo más tiempo, así que sin dudarlo pude explicarle a detalle, al concluir la explicación me dijo, ven en una semana y cerramos el trato. Recordé, el fracaso es inexistente.

Por eso me encantan las ventas, es una profesión que aprendes muchas cosas valiosas, sabes que lo peor que puedes hacer es rendirte, porque la estadística es clara y sencilla, después de esos 9 vendrá el #1 que te comprará, y lo mejor de todo es que con el tiempo la estadística cambia porque luego baja, es decir, son 7 de 10, luego menos ya que te vas haciendo mejor, conoces a profundidad el producto, las objeciones las manejas de mejor forma y los cierres te salen naturales porque con cada venta realizada tu confianza va aumentando, así que los “rechazos” temporales son simplemente parte de un todo y son los que dan sabor a la profesión.

Si algún día tienes oportunidad de participar en esta maravillosa profesión, evita que te de miedo como a muchas personas. Como lo he platicado en seminarios, nadie le tiene miedo a las ventas, sino al rechazo, pero has de entender que el rechazo es al producto, a la situación o a otras cosas que desconoces, jamás es a tu persona, si entiendes que nada es personal podrás asimilar fácilmente que esos “no’s” son temporales porque con paciencia y empeño gradualmente se convertirán en un “si”. Recuerda que las ventas son pruebas de potencia más que de rapidez.

Una venta es como armar un cubo rubik, la primera vez te cuesta mucho trabajo, puede ser que lo armes o te desesperes y lo tires por ahí, pero si eres persistente seguirás intentándolo hasta que lo consigas armar correctamente, luego te darás cuenta que hay otras personas que lo arman en un tiempo sorprendentemente rápido, buscarás ayuda y encontrarás muchos recursos, técnicas, tips y formas de armarlo súper rápido y sin esfuerzo, después de cierto tiempo de practicarlo te convertirás en un maestro del rubik, eso mismo te pasa con las ventas y cualquier otra profesión, lo importante es la persistencia y el enfoque en el logro de tus objetivos.

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