223 Un litro de lágrimas

Cuando conozco este tipo de historias pienso que si ellos pudieron yo también puedo. Aya Kitou fue una chica a la cual a la edad de 15 años le detectaron una rara enfermedad llamada Degeneración Espinocerebelosa, a las personas que la padecen se les daña el cerebelo. Gradualmente comienzan a desarrollar problemas motrices, sus reflejos se ven afectados, tienen difusa la percepción entre un objeto y otro, pierden coordinación y así sucesivamente hasta que fallecen, al momento se desconoce su cura.

Me enteré de esta historia porque uno de los compañeros de trabajo me dijo que era muy buena, al principio tenía mis dudas. “Un litro de lágrimas” suena a algo que verdaderamente deseo evitar, demasiado drama de la vida, pero finalmente me decidí a buscarla y verla. Desde el primer capítulo quedé absorto con la trama, era fascinante en todos los aspectos y la recomiendo ampliamente.

Podrás pensar, pero ¿para qué?, el título lo dice todo, de seguro voy a llorar mucho, tienes razón, llorarás mucho. Creo que lloré más que un litro de lágrimas al ver la serie y es imposible evitarlo, ver a una chica luchando con todas sus fuerzas, buscar que su vida tenga trascendencia, ser un ejemplo de vida para sus padres y hermanos, y en esas condiciones, es algo que resulta todo un reto y lo hizo tanto que inspiró la serie de televisión y demás material que se ha promovido sobre su vida.

Hubo muchas cosas que me impactaron, una de ellas es que aun cuando la enfermedad fuera avanzando y de manera acelerada en su caso, su impulso a esforzarse seguía permanente, cierto, a veces se frustraba porque sus movimientos eran cada vez más limitados, se expresaba con dificultad, pero aun así se esforzaba por dar lo mejor de sí, ser un ejemplo e impactar positivamente en los demás.

Hubo muchas escenas sorprendentes pero una de tantas es cuando comienza a escribir, primero sus pensamientos y sus deseos de mejorar, pero conforme avanzaba su enfermedad sus pensamientos se vuelven más profundos y comienza a dar mensajes motivacionales a otras personas que pudieran estar en esa misma condición, es cuando su madre considera que sería bueno difundir esos pensamientos a otras personas y así lo hace, se publica el libro titulado “Un litro de lágrimas, el diario de Aya Kitou”. 

Esa fue una de las cosas las cuales me motivaron a escribir milagros cotidianos, incluso creo que el nombre fue inspirado en ella, porque si ella con tantas limitantes podía escribir y causar impactos positivos en los demás, casi era una obligación de mi parte hacerlo, poder transmitir a los demás, mensajes positivos para comenzar un día pleno.

Cada vez que pienso que es muy tarde, que deseo descansar y dejar de escribir me acuerdo de ella y digo, si Aya pudo yo también, así que debo continuar porque sé que si dejo de escribir dejaré de impactar positivamente, se necesita gente que impacte de esa forma y continúo.

Para mí Aya fue una persona sorprendente que con su ejemplo ha logrado cambiar vidas de personas e incluso después de su muerte su historia se sigue replicando para que inspire a otras personas. Considero que deben existir más personas como ella y como otros que logran que este mundo sea mejor, sin ser poderosas, sin tener grandes riquezas sólo con su ejemplo y férrea voluntad lograr tanta trascendencia, es algo de admirarse.

Te recomiendo que veas “Un litro de lágrimas” definitivamente es muy recomendable tener tu caja de Kleenex a un lado de ti, llorarás te lo aseguro, pero entenderás que tienes todo en la vida. Llorarás porque comprenderás que con tantas bendiciones te limitas tanto, tu que cuentas con salud, condiciones propicias, en fin, muchas cosas y estás realizando tan poco para ti y para los demás.

Por lo menos eso fue mi principal enseñanza de esa serie de TV. Me sentí que albergaba tantas distorsiones del miedo, que tenía todo lo necesario para ser exitoso y lograr lo que me propusiera, ella con su ejemplo me lo demostró.

Te recomiendo ampliamente que la veas y que descubras el maravilloso potencial que está dentro de ti, que a partir de ese momento comiences a impactar positivamente en tu entorno tal como ella lo hizo y si ya lo haces que continúes haciéndolo tal como ella nos enseñó. Realmente no quiero decir algo como “quiero que las cosas sean como antes” reconozco como soy ahora y continuaré viviendo ~Aya Kitou.

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