326 Las mangueras porosas y la pérdida

Una pérdida te lleva a ser mejor, por ejemplo, en cuanto empecé a tener más plantas lógicamente mi gasto de agua comenzó a subir pero definitivamente entendí que prefería pagar más agua que sacrificar mis plantas hasta que llegó un recibo muy alto. Tenía que hacer algo porque a pesar de que amo a mis plantas el costo era muy elevado, me sería difícil poder sustentarlo y más en verano.

Un día mientras veía mis plantas, uno de mis colaboradores se da cuenta y me pregunta ¿Tienes algún sistema de riego? Le dije que lo hacía con la manguera sencillamente, me cuestionó ¿Es por alguna razón? Le indiqué que ninguna, que instalar un sistema de riego era muy costoso por eso lo hacía de manera tradicional. Me indicó que había formas sin gran costo y que podrían apoyar en el riego y sobre todo en la inversión.

Me dijo que comprara unas mangueras porosas las cuales exudan el agua en vez de aventar chorros de agua o peor, regar con la manguera directamente. Al principio dudaba de la efectividad de esa manguera ya que parecía que podría hacer todo menos regar exactamente debido a que estaba acostumbrado a que se hiciera una inundación en cada una de mis plantas porque eso era lo que consideraba correcto.

De cualquier forma me propuse, haré la prueba durante un mes y si mis plantas continúan vivas, sin señales de que se pongan amarillas o que están decayendo quiere decir que es un buen sistema. Por supuesto si alguien más lo usa es porque debe ser bueno. Me puse a investigar en internet y realmente muchas personas recomendaban su uso, decían que no se iban a hacer inundaciones pero que funcionaba perfectamente debido a que regaba donde tenía que hacerlo.

Aun investigando y aunque todo parecía bien, me preocupaba el hecho de que la tierra se veía solo húmeda, yo quería ver los charcos de agua, que se viera esa abundancia en el riego como siempre lo había hecho, y como veía que las plantas seguían verdes, le seguía en el mismo proceso, pero, lo que hizo que me convenciera totalmente, además del verdor fue que el segundo mes el recibo de agua llegó a un 20% del anterior, o sea, un ahorro del 80%.

Cuando vi eso, mis ojos dudaban de la veracidad, pensé que estaba viendo el recibo de agua del vecino, pero era el mío. Entendí el milagro cotidiano, muchas veces hacemos cosas que creemos que son correctas, pueden pasar años y seguimos haciendo lo mismo “porque funciona”, entonces, nuestro deseo es seguir haciendo lo mismo pensando que será así por siempre, cuando ya a estas alturas debemos entender que “nunca” y “siempre” son palabras que existen porque las decimos pero su veracidad está en duda.

Es en el momento en que ocurre una pérdida la cual nos hace entender que algo estábamos haciendo mal, en mi caso, fue el recibo de agua muy elevado, pero en otros casos puede ser nuestro trabajo, nuestra familia o amigos, sin embargo, nada está perdido “para siempre”, si asumimos el costo de nuestras acciones podremos resolver cualquier cosa. Debemos entender que somos libres de actuar y eso nadie lo puede quitar, tu eres libre de hacer lo que te plazca pero las consecuencias de tus actos tienen un precio y deberás pagarlo tarde o temprano.

Me resulta difícil decir esto, pero bendigo el momento en que llegó ese recibo tan alto, esa pérdida me causó que cambiara, me gusta que la vida me dé ese tipo de lecciones, es decir, lecciones que pueden fácilmente sufragarse con dinero o algo material para que con este tipo de experiencias pueda valorar lo verdaderamente importante que son las personas y con éstas, mis lecciones sean menos gravosas porque aprendí por otros medios menos costosos.

Las pérdidas momentáneamente te hacen sentir miserable, pero al mismo tiempo te hacen ver tu debilidad, torpeza, inexperiencia y muchas áreas de oportunidad en tu vida, cuando logras ver la bendición inmersa en cada pérdida es cuando lo mejor de ti emerge, ya que cada cosa que perdemos la recuperamos de otra forma, porque en el momento que te sobrepones al dolor causado por perder algo es cuando mejoras exponencialmente, experimentas con cosas que antes ni habías imaginado, das todo de ti para hacerlo mejor la siguiente vez.

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