327 Al final de los sentidos

Acabo de ver una película que mi buen amigo Jorge me recomendó, se llama “Perfect Sense”, o “Al final de los sentidos” como la denominaron en español. Con tantas películas apocalípticas que andan surgiendo ésta es una más, sin embargo, esta película contiene una versión del fin del mundo, más bien de la humanidad solo que de una forma muy peculiar, sin zombies, ni catástrofes ambientales, sino mediante una gradual pérdida de los sentidos.

Ver películas de este tipo me hacen valorar lo grandioso que es vivir y tener todos mis sentidos, soy una persona bendecida, tengo mis 5 sentidos completos, el tenerlos a diario me hace que los desdeñe a veces, pero basta con tener una gripa para poder valorarlos, todos se atrofian con una simple gripa, dejo de oír correctamente, dejo de oler y por consiguiente de saborear los alimentos, mis ojos me duelen y debo cerrarlos, siento mucho dolor y me irrito fácilmente, deseo mantenerme tranquilo y lejos de las personas.

Una simple gripa puede hacer que valoremos lo que diariamente tenemos, sin necesidad de tener que experimentar una situación apocalíptica como en la película. Poder ver los colores, apreciar su brillantez, observar la luz del día, lo oscuro de la noche, las luces de los autos, de las casas, la luz de este monitor, la lámpara de mi cuarto, ver los colores de cada cosa, los primarios y secundarios, los tenues, los fuertes, los fosforescentes, los opacos, ver las formas de las cosas, diversas y especiales, ver los rostros de las personas, sus sonrisas, sus gestos, sus movimientos, ver, simplemente ver.

Poder oler es de lo más grandioso, los olores te traen recuerdos o relacionas momentos importantes, en estas fechas nos encantan los olores a madera o una mezcla de canela con manzana que nunca puede faltar. El olor del pino que irremediablemente nos recuerda a la Navidad. Mi aroma favorito es el azar o flor de naranjo, hay una esencia similar que tienen mis plantas carisas y su blanca flor, los laureles, el delicioso aroma de la comida de Mamá Elvia, con lo contrastante de los olores de la calle, smog y otros similares que me hacen valorar que puedo percibirlos, agradables o desagradables pero los puedo percibir todos y cada uno.

Muy relacionado con este sentido está el gusto, poder saborear tantas cosas, desde mi platillo favorito que es el mole hasta las hamburguesas, pizzas, sushi, los postres que tanto anhelo cuando visito un bufet, podré comer pocos alimentos salados pero ¿Qué tal los postres?, tan diversos y deliciosos, pasteles, pays, budines, helados de diversos sabores, galletas, gelatinas, son tantas experiencias sorprendentes que he vivido gracias a ese sentido me siento una persona bendecida, tener el sentido del gusto le da una razón especial a mi vida ¿Qué sería de mi vida sin el gusto?.

Pero también el tacto, gracias a que podemos sentir hay personas que con el simple hecho de tocar un rostro pueden saber cómo es ella o con simplemente tocar unos puntos en una hoja pueden leer un idioma llamado Brayle. Infinidad de sensaciones que he percibido en esta vida, suave, rugoso, cremoso, espumoso, arrugado, firme, blando, duro, sin embargo, el mayor de ellos es el contacto con las personas, el sentir la proximidad con otro ser humano del tipo de contacto que se trate es sorprendente, de ninguna manera imagino una vida sin poder tener este sentido.

Y finalmente pero sin desdeñarlo el oído, gracias a este sentido puedo deleitarme de los sonidos grandiosos que producen las aves por la mañana, el viento, la lluvia y mezclados con los ruidos de la ciudad, automóviles, el tren, el ladrar de los perros, las voces de las personas conocidas o desconocidas, escuchar los pasos de alguien conocido que hacen que sienta felicidad, tristeza o precaución. La música que gracias a ella nuestra vida se transforma en una experiencia única, del tipo que sea pero la gente la disfrutamos grandemente.

Me resulta difícil imaginar mi vida sin alguno de esos sentidos, todos forman parte de mi cotidianidad, agradezco a la vida por permitirme poseerlos, conservarlos y disfrutarlos a diario, pondré más cuidado en cada uno de ellos a partir de hoy, gozarlos como si fuera a perderlos, aunque gradualmente con la edad es probable que su funcionalidad disminuya, aun así, pienso valorarlos y bendecir cada uno de los días de mi vida por poseerlos, porque parte de la maravillosa experiencia que es el vivir es que los poseo.

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