344 Da el primer paso

Cuando era niño al poner los adornos navideños odiaba los “foquitos” de Navidad que encendían y apagaban de manera intermitente, todos ellos encendidos un rato y luego la serie completa se apagaba, un segundo después encendían por un buen tiempo y se apagaban por otro tiempo, cuando la tecnología mejoró, encendían tres veces y luego un rato apagados, llevaban un mejor ritmo pero eran toda la serie la que se apagaba y encendía al unísono.

La verdad me parecían poco agradables a la vista, después surgieron las series de luces que “se seguían” unas a otras, hacían movimientos entre sí, danzaban al ritmo de la música, en fin, se crearon muchas opciones para ellos, mis favoritos eran esos que encendían a su máxima potencia y luego la luz descendía poco a poco y viceversa. Eran hipnóticos y podía verlos hasta una hora completa.

Pero en mi casa sólo habían de esos que la serie completa se encendía y apagaba al unísono, realmente deseaba tener de los otros, año con año “le pedía” a mi madre y padre que los cambiaran, ellos decían que eran muy caros, luego les pedía dinero a mis hermanos y hermanas, ninguno de ellos tenía tampoco, me sentía tan mal y ellos que se pasaban las navidades “sin hacer algo al respecto”.

Cuando pasaba la temporada se me olvidaba por completo, pero cuando regresaba la época y al sacar las luces volvía la agonía, hacía berrinches y nada funcionaba, siempre era la misma situación, nunca había dinero, pero les decía si acabas de comprarte un auto ¿cómo que no tienes dinero?, preguntas similares les hacía a todos y la respuesta “es que no tengo dinero”, era la constante una y otra vez.

Ese año me propuse algo, dije, sé que nadie tiene dinero pero ¿qué tal si comienzo a ahorrar a partir de mañana un dólar por semana?, tal vez es poco, pero si lo hago a partir de enero, al concluir el año tendré $52 dólares, si las extensiones de luces que se mueven valen $10 dólares me alcanzará para 5, entonces eso haré.

Cada semana iba guardando mi dólar en una alcancía reservada para ese efecto, cuando llegó la temporada navideña tenía $50 dólares para comprar mis luces que tanto deseaba. Cuando esa mañana fuimos al supermercado le dije a mis padres que me quedaría en la sección de artículos de Navidad eligiendo mis luces, se sonrió y me dijo, ya sabes que no hay dinero, ¿verdad?, le dije con desdén, lo sé y no lo necesito, se sonrió con amabilidad y me dejó ser.

Más tarde cuando llegó mi padre me vio con un carro de compras y 5 paquetes de luces navideñas en él, me iba a decir que no había dinero y le interrumpí diciendo, estuve ahorrando durante todo el año para este día, así que si tengo dinero para comprarlas, se sorprendió mucho y me dijo, espérame, sólo te iba a decir que eches otra más, yo te compro una adicional. Fui muy feliz.

Cuando llegamos a casa mi madre se quejó de que esas luces eran muy caras, sin embargo, ayudó al acomodo del árbol, mis hermanos al ver eso, decidieron también comprar algunos adornos nuevos y apoyar la labor que su hermano menor comenzó. Todos se emocionaron mucho con la idea de que alguien estaba realizando un cambio, hasta el menos emocionado o apático hizo algo pequeño pero contribuyó. Son momentos familiares que atesoro.

Años más tarde que lo recuerdo con lágrimas en los ojos, sé que viví un milagro cotidiano y más que eso, lo cree, mi pequeña acción en forma de ahorro para lograr algo con mis propios medios, transformó incluso los corazones de los demás, todo el tiempo era la misma negativa pero se necesita un pequeño impulso para hacer que las personas cambien de forma de pensar, de rumbo.

Tus actos generan lo mismo, cuando tu haces cosas en favor tuyo pero con impacto en otros, cambias tu entorno y el de los demás, todos nos sentimos emocionados por eso que los demás hacen por mejorar, rara vez alguien pasará por desapercibido el deseo de mejora de otra persona, cuando vemos que una persona mejora sentimos el deseo de apoyar y de mejorar nosotros mismos.

Si a veces piensas que nada puedes hacer para cambiar este mundo, considera todas esas pequeñas intenciones que has dejado solamente ahí sin hacerles mayor caso, todos esos buenos deseos que pueden cambiar el mundo, sólo con tu decisión, si un dólar a la semana pudo hacer que los integrantes de mi familia se unieran y cooperaran, imagina todo lo que puedes lograr si te lo propones, sólo necesitas eso, dar el primer paso, lo demás será sólo seguimiento.

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